La falta de consecuencia me está anestetizando la última neurona que aún queda operando en mi cerebro. De a poco, casi fuese tortura...Tal vez es cierto que nacer al otro lado de la línea del ecuador conlleva el poco entendimiento de las costumbres propias de los que pueblan este lado del planeta.
Mi hija me pregunta si cuando viajé al fin del mundo me caí "si estabas cabeza abajo mamá"...No hija, no me caí, pero muchos de los proyectos que tenía se golpearon muy fuerte contra el suelo de la indiferencia o de la falta de compromiso (expresión que ultimamente ha sido recurrente en mis conversaciones).
Donde ha quedado la Ale que luchaba contra los molinos de viento, a veces, pero que seguía sus ideales y proyectaba su existencia? "El aquí y el ahora", me contestaría mi zen-marido.
Cual "aquí" y cuando es el "ahora"?
Hay o no hay que luchar porqué la existencia se mejore para nuestros hijos, para que puedan ellos vivir con más certezas de las que tenemos nosotros en la actualidad?
Si la respuesta es "si", entonces, ¿por donde empezamos? ¿Cual va a ser lo primero que hagamos frente a esta falta de consecuencia, a esta hipocresía latente? Sobre todo, ¿cuando empezamos?
Muchas preguntas y pocas respuestas, sin lugar a dudas...Yo la primera culpable de todo lo que está sucediendo (mejor dicho, de lo que NO está sucediendo). Pero "Hay que buscar soluciones y no culpables", dicen por ahí.
¡Que bien!
Tal vez hay que tirar todo por la borda y empezar de nuevo, pero ¿valdrá la pena?
Tal vez necesito un descanso, una semanita en unas termas para recibir puro cariño y masajes y estar "guata al sol" sin pensar en nada ni nadie. Pero no puedo, no es mi estilo. Me encantaría ser una Bolocco más (no solo por lo flaca y pudiente), para tener ene emigos que tienen ene parcelas con ene arboles y ene piscinas donde descansar con mis retoños. Pero no soy ni una Bolocco ni una mujer que se puede alejar por demasiado tiempo o a demasiados kilómetros de sus deberes. Necesito ver devuelta mi gana de lucha en contra de lo que no me agrada, mi comadre habla de "capitalismo tardío", tal vez sea eso o tal vez se pueda llamar "falta de adecuación al sistema". Anda a saber tu. Por mientras sigo cuadrando cuentas y supervisando transportes, algo que me ocupe la cabeza y que deje de lado la gana de decir "NO". Como tantos años de dictadura pueden haber aniquilado la la voluntad de un pueblo? No la viví, por cierto, pero sí ví como mis abuelos se rebelaban contra el sistema a pesar de haber pasado por Mussolini y su régimen. Él también mandaba a matar, a torturar, quitaba el alimento a los que no tenían el carné del partido fascista. Pero mi abuelo seguía ahí, con su pequeño bar, ayudando a los "partigiani", cuantas veces han entrado los fascistas a robarle todo lo que tenía? Pero él siguió, sin miedo. Ayudando y luchando. Nada de "ofrecer la otra mejilla" carajo! ¿Tanto se ha diluido su sangre en solo 2 generaciones? Vamos tejendo, lana y conversaciones, amistades y frazadas, a ver si entre tantos puntos el resultado me dejará conforme. Por lo menos.

