Ayer fue un día para destacar en el calendario...fui la mujer casi perfecta.
Me levanté cuando sonó el despertador, sin despotricar contra el sistema.
Mi ducha mañanera fue regularmente larga, conciente del problema del agua que afecta nuestro planeta.
Hice un nuevo peinado a la Máloti, usando una paciencia con la que poca veces cuento.
Tomé micro y cancelé el pasaje, cual buena ciudadana.
Cedí el asiento a una persona de edad avanzada, como buena altruista.
Llegué al trabajo y cumplí con mis deberes de buena dependiente.
Ayudé a una amiga a crear su blog, pese a la lentitud de la conexión a Internet de su trabajo.
Fui de compras y gasté lo justo y necesario, conciente de la situación económica no muy favorable por la que está pasando mi familia.
Me fui a la casa en micro, y solo tomé asiento cuando a mi alrededor solo habían jóvenes.
En Plaza Egaña pregunté por las características de un juguete y aguanté todas las explicaciones de la vendedora, aunque entendí "a la primera" que el juguete no me interesaba.
Llegué a mi casa y jugué con Gabriele en su carpa.
Ayudé a la Máloti en sus tareas y hasta le busqué lápices de colores en el desorden de sus cajones.
Dí la cena al Gabriele y logré que no botara la comida al suelo.
No molesté a Christian mientras él estaba trabajando en el computador.
Empecé mi tejido y, al ver que los 60 puntos eran demasiados, deshice todo y volví a armar 35 puntos.
Cuando conté los puntos, para ver si alguno se me había perdido, con sorpresa me enteré de que había un punto más..36 y no 35!!...solucioné el problema tejiendo dos puntos en uno, sabiendo que esta acción iba a hacer revolver mi pobre abuelita en su ataúd..."que le vamos a hacer" pensé "no puedo ser la mujer perfecta"....¿cierto?
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