jueves, 28 de junio de 2007

El entusiasmo de una compradora compulsiva

Ayer salí bien temprano del trabajo porqué tuve que ir a buscar a la Máloti al colegio. "Bien" pensé, "iré a visitar ese lugar que se ve interesante"
Al llegar a Licenciado de las Peñas con Hamburgo encontré de inmediato el taller, estacioné el auto y, con la Máloti, entramos en esa casona de puertas altas y angostas.
¡Maravilla! No puedo describir todo lo que hay, primero que nada palillos y crochet de madera, después lanas melange hermosas, ponchos para bebés (compramos uno para Gabriele hecho de lana a telar), saquitos de lavanda para los closet, botones, mostacillas...de todo un poco. La Máloti buscaba desesperada algo que le sirviera (obviamente divisó una carterita, y frente a esa elección mi negativa fue tajante), yo solo quería salirme de ahí para no gastar los pocos pesos que andaba trayendo.
Por fin nos pudimos liberar de esa tentación constante (no sin antes haber intercambiado unas palabras con la dueña - creo - de ese lugar, que nos hizo ver un "soldadito" para que la Máloti pueda armar una especie de cordón de lana...herramienta que obviamente buscaremos en el Jumbo a la primera ocasión).
"¡Resistí!" me dije orgullosa.
Horas después, ya en compañía de Christian, fuimos a buscar leche en la consulta de nuestro doctor y......¡Maravilla (de nuevo)!
En la consulta se me cruzó una madeja de lana de oveja melange amarilla, verde y anaranjada.
Prometo que fue la lana que se me cruzó, yo solo estaba esperando que llegara Ana con mi leche. Lo primero que busqué fue el precio de esa hermosa madeja, estaba segura de que era demasiado alto, y que mi sentido común me iba a sugerir NO llevar esa maravilla a mi casa.
Pero, como dicen los creyentes, "Uno propone y Dios dispone"...los 530 gramos costaban 7.250 pesos..es decir, los 100 gramos de esa hermosura costaban poco mas de 1.350 pesos.
No lo pensé dos veces, tomé la madeja y dije a Ana "Anótala en mi cuenta, el viernes la Patty cancela, como siempre".
Christian, fiel a su nueva vocación, dijo que es una lana hermosa para ser fotografiada.
A la noche, después de haber acostado a los niños, estaba tejiendo otras partes de la frazada ya pensando que hacer con esa lana..
Tal vez un poncho para la Maloti, no sé.
Moraleja: siempre lleva contigo la plata justa y necesaria!

1 comentario:

Yavero dijo...

jajajaja
sí! a mi siempre me pasa!